Tratamiento quirúrgico
Como con cualquier enfermedad, usted y su médico preferirán evitar la cirugía si es posible. De hecho, evitar la cirugía es uno de los objetivos del tratamiento anteriormente mencionados.
Sin embargo, para algunas personas la cirugía es una opción necesaria, que debe comentarse detenidamente con el médico.
Hay varias intervenciones quirúrgicas para tratar la colitis ulcerosa. La más habitual es la proctocolectomía con reservorio, en la que se extirpan colon y recto y se crea un nuevo recto (reservorio) con el intestino delgado. En situaciones de urgencia o cirugía difícil, puede que sean preferibles otras técnicas (colectomía simple)
Una operación para tratar la colitis ulcerosa es una operación mayor que causa una alteración importante en su vida, por lo que debe conocer todas las ventajas y los riesgos. Cuando tiene éxito, mejora sustancialmente la calidad de vida de los pacientes, aunque es posible que el número de deposiciones sea mayor de lo normal, o incluso que algunas de estas sean nocturnas.
La gravedad de la operación hace que sea el último recurso una vez agotadas las demás opciones de tratamiento. Si, después de intentar diversos medicamentos, la cirugía es la única alternativa, deberá pensar cuándo es el mejor momento para someterse a ella.
Quizá desee discutir la posibilidad de diferir la cirugía a un momento posterior que le venga mejor. Por ejemplo, quizá desee finalizar el curso, casarse, mudarse, tener hijos o asentarse en su nuevo trabajo antes de someterse a la operación.
En la mayoría de los casos, retrasar la cirugía será una opción muy posible, por lo que merece la pena plantear la cuestión.
También debe estar cómodo con el médico que vaya a operarlo, por lo que es importante que se asegure de estar satisfecho con las respuestas a todas sus preguntas y que sienta que puede confiar en esa persona.